La presidenta Claudia Sheinbaum condenó el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán, y utilizó el hecho para defender los pilares de la estrategia de seguridad de su gobierno. Durante una conferencia de prensa, la mandataria rechazó explícitamente el modelo de “guerra contra el narco” de administraciones anteriores, al que calificó de fracasado por haber generado mayor violencia en el país.
Funcionarios de las secretarías de Defensa y Seguridad Ciudadana detallaron el apoyo de seguridad que, según su versión, recibió el edil. Informaron que la protección federal consistía en 14 elementos de la Guardia Nacional para tareas de seguridad perimetral y patrullaje, y que existía comunicación constante con el gobierno municipal. Sin embargo, reconocieron que esos elementos fueron retirados de Uruapan el pasado 8 de octubre.
Sheinbaum delineó los cuatro ejes de su estrategia: atención a las causas de la violencia con programas sociales, presencia de fuerzas federales, aplicación de métodos de inteligencia e investigación científica, y la persecución del objetivo de cero impunidad. Paralelamente, arremetió contra críticos y medios, a quienes acusó de hacer un “uso político” de la tragedia y de orquestar campañas de desinformación en redes para crear una percepción de ingobernabilidad.
El hecho atrajo también atención internacional, con el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Cristopher Landau, expresando sus condolencias a través de la red social X. El asesinato ocurrió la noche del sábado 1 de noviembre, minutos después de que el alcalde inaugurara un festival tradicional en el centro de Uruapan.










