El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este jueves una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles a los países que vendan o provean petróleo a Cuba. La medida, justificada como una acción necesaria para la “seguridad nacional” estadounidense, representa una nueva presión económica sobre el gobierno de La Habana, que actualmente enfrenta severas crisis energéticas.
La orden ejecutiva autoriza el inicio de un proceso para establecer aranceles ad valorem sobre las importaciones provenientes de cualquier nación que, directa o indirectamente, suministre hidrocarburos a Cuba. El texto no especifica qué países podrían ser afectados inicialmente ni el porcentaje exacto de los gravámenes, dejando abierta la puerta para su aplicación selectiva.
Esta decisión se enmarca en el recrudecimiento de la política estadounidense hacia Cuba durante la administración Trump. La Casa Blanca presentó la medida como una respuesta a “una emergencia nacional”, un mecanismo que otorga amplia discrecionalidad al presidente para implementar sanciones económicas sin pasar por el Congreso.
La orden incluye una cláusula que permite su modificación si Cuba o los países implicados dan “pasos significativos” para alinearse con los objetivos de seguridad nacional y política exterior de Washington. La medida llega en un momento crítico para la isla, que según reportes apenas puede cubrir la mitad de sus necesidades de electricidad, lo que agrava su dependencia de combustibles importados.










