El hallazgo de ocho sitios con pintura rupestre en la sierra de Valdecañas, en Zacatecas, reveló nuevas claves sobre el pasado prehispánico de la región. Con una antigüedad estimada de entre 600 y 1,200 años, los espacios formaban parte de un entorno considerado sagrado, donde antiguos grupos de cazadores-recolectores plasmaron su visión del mundo en abrigos rocosos y laderas de cerros.
Los sitios se localizaron dentro de un área de cinco kilómetros, separados entre sí por distancias de 600 metros a un kilómetro. Algunos conservan paneles de hasta 20 metros repletos de motivos, principalmente geométricos, mientras que otros presentan entre ocho y diez elementos en los frentes de las laderas. A ellos se suma una galería ritual ubicada al centro de un arroyo, vinculada con ritos de fertilidad y cacería, con lo que ya suman nueve los espacios identificados en la zona.
Entre los motivos predominan las líneas rectas, en zigzag, onduladas y entrecruzadas, además de series de puntos, triángulos y círculos, con el color rojo como elemento característico. De acuerdo con el arqueólogo Carlos Alberto Torreblanca Padilla, quien encabeza el proyecto de investigación, el patrón se repite en los nueve sitios y muestra una tradición con una prolongada ocupación prehispánica. La hipótesis apunta a la existencia de al menos dos estilos, aunque se advierte que el estudio apenas comienza y que la filiación étnica de estos grupos aún se desconoce.
Actualmente se trabaja en establecer medidas de protección para preservar este patrimonio, entre ellas la asignación de un polígono individual para cada sitio, con el fin de evitar su deterioro, principalmente por la práctica de la escalada, común en la región. Cabe señalar que, de los 480 sitios arqueológicos registrados en el estado, solo 61 corresponden a manifestaciones gráfico-rupestres, cuyos estudios se habían limitado al registro e identificación, sin trabajos de interpretación como el que ahora se desarrolla.










