Este miércoles 16 de julio, artistas de la voz y representantes del Gobierno de México sostuvieron un primer encuentro formal para abordar los retos y posibles lineamientos en torno a la regulación de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito creativo. La reunión fue convocada por la Secretaría de Cultura a través del Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR).
La sesión fue encabezada por Karina Luján Luján, titular del INDAUTOR, y reunió a representantes de la Asociación Mexicana de Locutores Comerciales (AMELOC), la Asociación Internacional de Trabajadores del Espectáculo (AITE), la Asociación Nacional de Actores (ANDA), así como a personal de la Consejería Jurídica de la Presidencia y de la Secretaría de Cultura.
Durante el diálogo, se expusieron preocupaciones relacionadas con el uso no autorizado de voces grabadas, su reutilización por sistemas de IA y la falta de mecanismos legales para proteger a quienes trabajan con su voz como herramienta principal. Los asistentes coincidieron en la urgencia de establecer principios legales que garanticen el consentimiento informado, el control del uso de las voces, reconocimiento de autoría y compensaciones económicas justas.
La titular de INDAUTOR reconoció que el marco legal vigente no contempla de forma explícita a los artistas de la voz dentro de la Ley Federal de Derecho de Autor, por lo que adelantó que una de las propuestas consiste en su incorporación formal, así como una revisión de artículos que regulan las condiciones contractuales en la era digital.
Los representantes del gremio artístico enfatizaron que llevan al menos tres años trabajando en una iniciativa legislativa que pueda servir de base para una futura reforma, destacando que México tiene la oportunidad de establecer un precedente normativo, como ya lo han hecho países como Brasil, Dinamarca y algunos estados de EE.UU.
El encuentro concluyó con el compromiso de continuar el trabajo conjunto entre el gobierno y los colectivos del sector, con el objetivo de desarrollar una propuesta legislativa sólida, centrada en la protección de los derechos laborales y creativos frente al avance tecnológico.










