En la conmemoración del 164 Aniversario de la Batalla de Puebla, la titular del Ejecutivo federal advirtió que ninguna potencia extranjera dictará a los mexicanos cómo gobernarse. Desde el Monumento a Ignacio Zaragoza en Puebla, lanzó un mensaje contundente contra quienes buscan apoyo externo por carecer de respaldo popular, asegurando que están destinados a la derrota. La declaración ocurrió en un contexto de tensión diplomática y reconfiguración de relaciones con Estados Unidos.
Durante su discurso, la mandataria recordó frases del expresidente Benito Juárez y subrayó que el pueblo de México aprendió la lección de los liberales, los chinacos y los zacapoaxtlas que resistieron la invasión francesa en 1862. “Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos”, sentenció. También dirigió críticas a quienes, a su juicio, reviven la Conquista como salvación o buscan reivindicar a Hernán Cortés, calificándolos de derrotados morales.
Como parte del acto, la presidenta tomó protesta a 31 mil soldados del Servicio Militar Nacional y a cerca de 800 mujeres voluntarias. Los llamó a no olvidar la lucha del 5 de mayo de 1862, pues la historia de México —dijo— está marcada por la resistencia ante invasiones extranjeras y traiciones internas del conservadurismo. Posteriormente, colocó una ofrenda floral en el mausoleo del General Ignacio Zaragoza y presenció el desfile cívico-militar.
El secretario de la Defensa Nacional afirmó que la Batalla de Puebla fue el punto de partida del nacionalismo y fortaleció la identidad del país. En tanto, el gobernador de Puebla respaldó la postura presidencial de cooperar sin subordinación, al tiempo que insistió en que México no es colonia ni protectorado. La ceremonia cerró con un llamado a las nuevas generaciones de soldados a defender la integridad, independencia y soberanía.










